FBI sigue pista de "El Tiburón", acusado de ser líder de mafia clona tarjetas en Cancún
Una red de clonadores de tarjeta de crédito, conocida como “Intercash, supuestamente está liderada por Florian Tudor, “empresario” de Cancún.
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Quinta Fuerza - Miriam Barrios·

Una red organizada de clonadores de tarjeta de crédito, conocida como “Intercash”, compuesta por rumanos, que abarca países en Europa, Asia y Norteamérica, supuestamente está liderada por Florian Tudor, “empresario” establecido en Cancún, quien tiene un palacete cerca de la avenida Bonampak y un rancho en Bonfil. El FBI mantiene una investigación en su contra y de sus asociados, las que han resultado en diversas detenciones, tanto en Estados Unidos como México.
Tudor, apodado “Rechinu” (tiburón en rumano) y su mano derecha, Nicolae Cosmin, fueron detenidos en marzo del año pasado, en posesión de varias armas de fuego y medio millón de pesos, producto de sus presuntas actividades ilícitas. Sin embargo, a través de presiones mediáticas e internas, los sujetos lograron que un juez revocara el caso que llevaba la Fiscalía General de la República (FGR) en su contra.
Tudor es el propietario de Intacash, una red de cajeros automáticos colocados en sitios turísticos, para uso por parte de extranjeros, que se sospecha son utilizados para la clonación de datos.
Una extensa investigación de 2015 realizada por el periodista Brian Krebs, considerado el mayor experto en ciberseguridad, autor de libros al respecto y que encabeza el portal Krebsonsecurity.com, mostró cómo cajeros en Cancún, Playa del Carmen y Tulum, contenían en su interior un dispositivo que capturaba datos de las tarjetas insertadas y las trasmitían vía bluetooth a una computadora remota; todo con complicidad de guardias de seguridad o touroperadores que los vigilan.
Según averiguó el periodista, con fuentes de la propia Intacash, los dispositivos son insertados en cajeros de la competencia por técnicos que reciben sobornos, o incluso son extorsionados para efectuar esta acción. Los cajeros de Intacash eran los únicos que no despedían señal de bluetooth (que no estaban intervenidos), pues aparentemente utilizaban tecnología propia.
Quien conocía todas estas actividades a fondo era Marcu Aurelio Sorinel, prófugo de su natal Rumania, de la que escapó cuando se le acusó de asesinato, y quien trabajaba como guardaespaldas para Florian Tudor, hasta que fue asesinado en 2018 afuera del palacete de su ex jefe, un verdadero “bunker” en la Supermanzana 3 en el centro de Cancún. El responsable del hecho fue Sandu Ioan Laurientiu, integrante de esta misma banda.
Aunque de forma casi fantasiosa, la policía local aseguró que el occiso era un delincuente que pretendía secuestrar a “un empresario”, el hermano de la víctima confirmó, en entrevista para Krebsonsecurity, que Marcu Aurelio era guardaespaldas de Tudor, pero tuvieron diferencias que hicieron que se separaran.
Según el hermano, Tudor temía que su ex empleado hablara con las autoridades estadounidenses, que llevan una investigación en su contra, lo que habría derivado en que fuera citado al lugar donde murió asesinado.
Marcu Aurelio fue baleado vistiendo chanclas, aparentemente desarmado, hechos que contradicen totalmente la versión de que él pretendía secuestrar a alguien.
Una extensa investigación de 2015 realizada por el periodista Brian Krebs, considerado el mayor experto en ciberseguridad, autor de libros al respecto y que encabeza el portal Krebsonsecurity.com, mostró cómo cajeros en Cancún, Playa del Carmen y Tulum, contenían en su interior un dispositivo que capturaba datos de las tarjetas insertadas y las trasmitían vía bluetooth a una computadora remota; todo con complicidad de guardias de seguridad o touroperadores que los vigilan.
Según averiguó el periodista, con fuentes de la propia Intacash, los dispositivos son insertados en cajeros de la competencia por técnicos que reciben sobornos, o incluso son extorsionados para efectuar esta acción. Los cajeros de Intacash eran los únicos que no despedían señal de bluetooth (que no estaban intervenidos), pues aparentemente utilizaban tecnología propia.
Quien conocía todas estas actividades a fondo era Marcu Aurelio Sorinel, prófugo de su natal Rumania, de la que escapó cuando se le acusó de asesinato, y quien trabajaba como guardaespaldas para Florian Tudor, hasta que fue asesinado en 2018 afuera del palacete de su ex jefe, un verdadero “bunker” en la Supermanzana 3 en el centro de Cancún. El responsable del hecho fue Sandu Ioan Laurientiu, integrante de esta misma banda.
Aunque de forma casi fantasiosa, la policía local aseguró que el occiso era un delincuente que pretendía secuestrar a “un empresario”, el hermano de la víctima confirmó, en entrevista para Krebsonsecurity, que Marcu Aurelio era guardaespaldas de Tudor, pero tuvieron diferencias que hicieron que se separaran.
Según el hermano, Tudor temía que su ex empleado hablara con las autoridades estadounidenses, que llevan una investigación en su contra, lo que habría derivado en que fuera citado al lugar donde murió asesinado.
Marcu Aurelio fue baleado vistiendo chanclas, aparentemente desarmado, hechos que contradicen totalmente la versión de que él pretendía secuestrar a alguien.


